Friday, April 11, 2008

¡Juventud divino tesoro!


Tuesday, April 08, 2008

Legs for days


Saturday, April 05, 2008

Varias

























































































































































Tuesday, March 25, 2008


Sunday, March 23, 2008

¡Salud, amor y pesetas y tiempo para disfrutarlos!

Canary Islands hit the jackpot in biggest ever Primitiva lottery win in Spain


Celebrations at a lottery office in Madrid which sold some of the first prize in the Christmas 2007 El Gordo. Archive photo – EFE. More than 27 million euros come with the winning ticket sold on the island of La Palma The biggest prize in the history of Spain’s Primitiva lottery, a jackpot of more than 27 million €, has gone to a lucky winner in Tazacorte, on the island of La Palma, the Canary Islands, in the Primitiva el Gordo this Sunday. The winning combination was 16-32-34-45-53, with 7 as the Reintegro.It exceeds the previous highest win of 26.2 million €, also in El Gordo de la Primitiva, by just under one million €. The win in that draw on 8th April 2007 was 26.2 million in Monteagudo, Murcia

Wednesday, June 20, 2007

Weekly Letter from America



Beginning in May, the blog will be publishing a Weekly Letter from America by our U.S.A. editor.

Friday, June 15, 2007

Primera comunión de Marlan mi nieta



Wednesday, June 06, 2007

Mi nieta Silvia (centro)


Sunday, February 25, 2007

Mi nieta


Thursday, February 22, 2007

Marlan

Thursday, February 08, 2007

La Caldera

Saturday, December 16, 2006

Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo


Boas Festas e um feliz Ano Novo
Joyeux Noël et Bonne Année
Froehliche Weihnachten und ein gluckliches Neues Jahr
Noeliniz Ve Yeni Yiliniz Kutlu Olsun
Buon Natale e Felice Anno Nuovo
Merry Christmas & Happy New Year
Zorionak eta Urte Berri On
Feliz ñavida y provechosu añu nuevu
Bon nadal i feliç any nou
Bon Nadal e Ano Novo

Cuba y Canarias, dos pueblos y un corazón


Friday, December 15, 2006

Agarrarse a la vida












...Conocí a Doña Emelia García García hace muchísimos años, cuando ella bajaba por el sendero del Time al puerto de Tazacorte, en compañía de amigos o de algún familiar a disfrutar del baño en la playa del Roque.
Es genial, sobre todo generosa y animosa, y una de las artesanas más valoradas de la Palma. Participó en ferias muy importantes, incluso homenajes merecidos al trabajo artesanal bien realizado. Trabajaba con las hojas de palmera, sombreros bolsos, zapatos etc, que hacían las delicias de jóvenes y viejos.
Más tarde, trabajando con la perforadora en terrenos sin arar en la punta de Tijarafe, donde reside, en mi contacto con Emelia llegue a ahondar en su vida.
Nació el 23 de Mayo de 1909. A los nueve años la recogieron sus padrinos sin descendientes. La hizo hija adoptiva. Tuvo una infancia feliz, recordando siempre a sus padres y a sus hermanos. Esculpir y grabar la piedra era el oficio de su padre y ese arte lo heredaron sus vástagos, poetas, pintores, verseadores, cantores...
Se casó a los dieciséis años, con Rogelio Castro de profesión carpintero, cuyas cajas de tea talladas por él embellecían su casa dándole un aspecto antiguo y muy acogedor. Fue un buen marido, falleció hace años.
De sus hijas la segunda la tuvo en el monte, mientras custodiaba el ganado. Allí sola y valerosa trajo al mundo a la cría por sus propios medios. No le fue dificil cortar el cordón umbilical con una navaja de "aperra ". Con el hilo que llevaba siempre para coser, mientras los animales pastaban, ella aprovechaba y cosía, amarró la vida de la niña. Ni se enteró un vecino que, unos pasos más abajo trillaba el trigo. Se asusto cuando caminando, pasó por su lado y la vio con la niña en brazos arropada con su enagua.
No fue a la escuela nadie la enseño' a escribir y leer. Una amiga le prestó un libro y toda aquella persona que pasaba por su puerta, le preguntaba ¿qué dice aquí? Así, aprendió.
Su energía profunda y su personalidad, era de admirar. Se ríe cuando por la noche se tira en la cama derrengada del trabajo diario, porque dice que hay que ejercitar el cuerpo para que no se agarroten los huesos. Suerte al reconocer el haber llegado tan lejos con el tiempo. Nunca ha tenido miedo a la vejez, decía que la vejez está cerca de la muerte y causa decaimiento, no hay que pensar en ello, sino vivir alegremente. Cuando llegue el día de partir ¡tranquila! Porque todo lo que vive muere.
Sus ojos risueños azules, sin gafas (no las necesita) reflejan la bondad de su
alma y lo que más llama la atención es su mente despierta y la conversación /fluida, muy divertida. Es una gozada estar junto a ella. Espanta el aburrimiento.
Las facultades merman sólo cuando dejamos de utilizarlas. La lectura le apasiona. Cultiva las huertas, regando con mimo sus flores, donde un inmenso jardín se pierde de vista recreándose en su contemplación. Y además el aroma que desprenden sus rosas y el revolotear de los pájaros de un lado a otro la cautiva.
Aun hoy, atiende sola toda clase de quehaceres. Siembra y recoge frutos y verduras que no faltan para todo el año.
Por la noche la acompaña un hijo, de los siete que tiene. Se turnan, pero Emilia, se las apaña bien, entretenida en mil cosas, porque le gusta estar "consigo misma" haciendo la vida agradable a los demás. Dice guasona que tenemos que ser "buena vieja para que no nos tiren y aparten", recuperando vivencias, trozos de sentimientos, de sueños sin realizar... Con muchos años se puede vivir bien y se pueden saborear muchas cosas. Ver caer la lluvia, soplar el viento, ilusiones, besar un niño, besucar....
Y en su última charla, para mi, todas muy interesantes me ofreció sus boniatos, riquisirnos. La encontré cavándolos y me cantó:
"En el patio de mi casa,
tengo unas lindas palmeras,
la que me ataja la sombra,
y por eso estoy tan bella."
Esta buena mujer, tiene esa belleza interior que nos asombra y nos conmueve. Belleza que nunca muere, porque cada día la cuida con su forma de ser de actuar, ella es la flor más bonita de ese jardín que tanto quiere, y su perfume son sus buenas acciones y el darse a todos los que se acercan a ella. Por eso estar a su alrededor es un deleite y un gozar de tanto bueno que desprende su persona.

Mirando al mar






























Nací en un pueblo que mira al mar, un pueblo acariciante, cuya alfrombra verde del platanal,
símbolo de la esperanza, quiere decir que todos los habitantes tenemos la ilusión de que nuestros sueños se realicen.

Un pueblo protegido por esa Cruz que está velando, en la ladera y a sus pies el caserío con la ermita en el centro con su vencedor, San Miguel Arcángel, nuestro patrón y también el de la Isla. Y esa plaza romántica con la pérgola al centro, donde nosotros, al frescor de sus enredaderas, cerramos
los ojos y a nuestra mente acuden esos recuerdos de nuestra juventud que nunca mueren.

Nací en un pueblo que mira al mar, y cuando me alejo, enfermo de nostalgia, porque hasta el aire que respiramos es distinto, tiene una melodía que canta, ese susurro que al soplar majestuosamente, los árboles bailan dialogando con aquel pájaro que huye y con aquella flor que siempre tropezamos cuando por esos senderos buscamos la verdad de esos sentimientos que están dentro de nosotros, libres, revoleteando en nuestra alma, y que nos hacen meditar.

Nací en un pueblo que mira al mar, pueblo de leyenda y de poetas. Me distrae escribir. Sólo sé cuatro reglas. No tengo ni cultura ni conocimientos. En mi época no había estos buenos colegios con profesores que se desviven por enseñarnos. Esto me apena, porque yo siempre he ambicionado saber. Siempre he leido mucho, y al mismo tiempo pienso en lo triste que será no saber leer. Todas las personas que no posean esta facultad, llave de toda sabiduría, no disfrutan del suave influjo que dá el roce de las ideas ajenas.

No tengo horas de soledad ni melancolías, porque no hay ningún libro que no tenga una página
que no tiemple las sangrientas heridas de un dolor moral. Leyendo, el pensamiento goza, y todo lo demás se evapora, como nubes vespertinas que pasan rápidamente. ¿Cuántos dolores han perdido magnitud ante las verdades inmortales de esas páginas!

"Mirando al mar"

Envuelto en sus perfumes
en la madrugada
tórnase en tibio sol al mediodía.
Tazacorte se duerme con dulces melodías,
y en la avanzada noche al ruido desafía.
Quietud inmensa, calma obstinada.
Pueblo que ríe como un chiquillo enamorado,
rayos de luces en la alborada,
trinar de avecillas asentadas
entre las ramas de su arbolada.

Contorno de suavidad,
plaza romántica,
puestas de sol sin rival.
Abanico de flores son sus mujeres
que perfuman mi pueblo que mira al mar.
Leyenda inquieta, cielo estrellado
donde las almas de los que mueren moran
tras esa cortina abrillantada...
o plomiza como las tempestades.
Sueña el poeta, el gallo canta,
susurra el viento en el platanal.
Besos cargados de poesía
mi pueblo encierra
mirando al mar.

Thursday, December 14, 2006




Wednesday, December 13, 2006

UN SUEÑO ANHELADO




...Era muy triste cargar a hombros al muerto para enterrarlo en el pueblo cercano por carecer de vehículos. Los llevaban en burros. Por este motivo cuando se empezó a hacer un cementerio los vecinos ayudaban gratuitamente en su construcción.


Era penoso el camino por aquellas cuestas y barranqueras llenas de tuneras y piedras que tenían que esquivar. Y muchas veces no llegaban a tiempo de encontrar al sepulturero allí.
Y fue verídico que unas personas tuvieron que esperar al siguiente día para enterrarlo ¡quién retrocedía para atrás!

A media noche sintieron hambre y sabían que en una finca cercana había naranjeras, pensaron que lo mejor sería robar algunas y aplacar las ganas de comer.

Todos querían ir a recogerlas y el más listo dijo: - No vamos a dejar al muerto solo, ya que el pobre no tuvo a nadie que le llorara ruidosamente (era costumbre en aquella época llorar gritando y tirarse de los pelos), al menos que no le falte compañía. ¡digo yo!-

-¡Qué va, qué va!, ¡ni pensarlo! dijeron todos.

- Pues si están de acuerdo, yo me quedaré velando, pero no se olviden de mi parte, este calor es insoportable-.

Al quedar solo con el difunto en aquel lugar descampado, sólo iluminado por la luna, lo quitó de la caja y lo escondió ocupando su lugar.

Cuando llegaron los amigos se extrañaron de no encontrar a nadie y pensaron que se había marchado el vigilante, calificándole de mala persona y de poca palabra.
Todos allí reunidos charlando y siempre criticándole, poniéndole faltas que ni tenía, vieron como la tapa del ataúd se levantaba y una voz quejumbrosa decía: ¡ ¡"pa"mi no hay una parte! ! .

Cuentan que uno de ellos jamás se recuperó del susto.

Hoy, el cementerio es un jardín lleno de cipreses, pinos, árboles donde los rosales se enredan: es un paraíso.
El alboroto divino de los pájaros que cantan y la encantada charla de aquella fuente es maravilloso contemplar y escuchar.
Sentir la frescura de viento, el perfume de las flores y el susurro de los matorrales, parece que el alma se regocija, goza y hay quien dice que morir para reposaren ese vergel tiene que ser algo divino.
Los sábados esa carretera que conduce a él parece una romería con gente de todas partes cargando ramos de flores que depositan en las tumbas de los seres queridos es habitual. Nadie se sobresalta al oír voces de personas que quieren contarle a los suyos sus penas, sus contentos, sintiendo consuelo y dulzura de desahogar su corazón dolorido que les oprime y, que al salir de ese recinto todo es risas, notan alivio por compartir sentimientos tan sublimes. Y piensan que en un mañana poder estar juntos es...un sueño anhelado.


Sunday, December 10, 2006

Los Mártires de Tazacorte


... Desde los primeros momentos, los historiadores nos hablan de la riqueza de este pueblo y de lo acogedor de sus moradores.

Tazacorte se encuentra situado a la orilla del mar, radiante y luminoso, ceñido a la Ladera donde se levanta erguida la Cruz.

Sus casas y casonas están rodeadas del verdor con que adornan el paisaje eternamente las plataneras; con el mar salpicado de barquitos que muy demañana salen a pescar, es... un cuadro encantador. Sus hombres, rudos ytrabajadores, que antaño embarcaban la fruta por la caleta, ya que el muelle no estaba construido.

El mar, que viene encrespado de otros continentes, al llegar a nuestras costas, descarga en nuestros acantilados, a veces rompiendo con furia y otras bañando sosegadamente nuestros callaos, enamorando a nuestras playas, que en su día acogieron la llegada de nuestros mártires. Mártires de Tazacorte, que se hospedaron en la casa de la familia Monteverde.

Ignacio de Azevedo, alista en todas partes voluntarios recorriendo varias ciudades, incluso de Portugal.

Los misioneros jesuitas se habían instalado en barcos y la flota zarpa deLisboa en 1570.

Jacques de Sores con sus navíos sale a la mar dispuesto a causar daño, y esa flota de corsarios recorre los mares buscando alguna presa importante.

El galeón Santiago tenía que dirigirse a S/C de La Palma a descargar y a bordo viajaban el padre Ignacio de Azevedo con treinta y nueve compañeros. Una tormenta se desata al aproximarse a la isla, que desplaza al galeón de su ruta y se ve obligado a refugiarse en aguas de Tazacorte.

Saltaron a tierra y fueron bien acogidos por la familia Monteverde, pues uno de sus miembros se había educado en Oporto con el padre Ignacio.

El día 19 de Julio de 1570 celebra el padre Azevedo su última misa en tierra, en la ermita de San Miguel Arcángel de Tazacorte.

En la celebración de la Eucaristía cuentan que, en el momento de subir el cáliz, tuvo el padre Azevedo la revelación de su cercano martirio, tan fuerte fue la impresión recibida que con los dientes marcó en el borde del cáliz una confusa huella. Luego, el padre Azevedo ordena traer de a bordo las reliquias que le entregó el Papa Pío V y las pone en manos de Don Melchor de Monteverde, quien a su vez las deposita en la ermita de San Miguel.

Estas reliquias conservadas dentro de un cofre se guardan aún en la ermita de Tazacorte.

Como resultado de nuevas indagaciones se llega a conocer que el cáliz fue llevado a Las Palmas el año 1745. Más tarde pasó a la Iglesia de La Oliva de Fuerteventura en donde estuvo hasta 1854. Luego fue entregado al rector delseminario conciliar de Las Palmas.

El galeón Santiago abandona el puerto de Tazacorte en dirección a S/C de La Palma por la parte sur de la isla.

Jacques de Sores seguía al acecho del barco, y el corsario francés da orden de abordaje al acercarse el galeón Santiago a la Punta de Fuencaliente y se lanzan sobre el barco, y tras una lucha sangrienta, aunque se defendían concoraje y valentía, fueron sucumbiendo poco a poco.

El padre Azevedo iba alentando a sus gentes a dar la vida por la fe. Herido de muerte continuó animando a los suyos a perdonar a sus enemigos, mientras abrazaba el pequeño cuadro de nuestra Señora que le había entregadoPígit.

La tripulación portuguesa se rindió. Luego los feroces hugonotes apalearon hasta quebrarle los huesos a los jesuitas y arrojaron los cuerpos moribundos al mar.

Pasaron meses, años, siglos y dos hermanas muy devotas, Orfelina y Ana Leal, regalaron a la parroquia una imagen del beato Ignacio de Azevedo, cuyo encargo se le hizo a Don Agustín Fernández de la Guerra, que estaba en Guadalajara en 1948, quien envió planos y precios de la imagen tallada en madera, pero el artista, que se había comprometido en esculpir la imagen, marchó para Italia, a terminar sus estudios al ganar una beca. Posteriormente, un artesano valenciano terminó la venerada imagen.

Una preciosa imagen llega a Santa Cruz de La Palma en 1949 y al ser trasladada a Tazacorte, ocurrió en Las Manchas la erupción volcánica, volcán de San Juan, ya que fue en la noche de San Juan cuando esa lava de fuego destrozó campos y viviendas, desembocando en el mar por las Hoyas, dentro ya del municipio de Tazacorte.

¿Casualidad? ¿Milagro? Lo más divinamente grandioso es que la imagen ha llegado por el camino en que llegó el mártir, haciendo recordar este sagrado milagro que después de siglos de su muerte, todavía lucha por la verdad desde el otro mundo. Con razón dijo Azevedo en una de sus últimas frases: "Sean los hombres y los ángeles testigos que muero por defender la Santa Iglesia y todo lo que ella representa y enseña ".

La imagen llegó a Tazacorte por el mar y desde el Puerto es trasladada a San Borondón, donde vivían Orfelina y Ana, siendo padrinos sus sobrinos Pedro y Emilia Leal.

La procesión hasta la parroquia fue muy bonita, acompañada por la banda de música y autoridades y allí, donde el gentío era inmenso, se la recibió con los brazos abiertos y el corazón lleno de amor y de rezos.

Tazacorte es pueblo de historias que se transmiten de padres a hijos y está ahí siempre en nosotros, y el hablar de ello nos llena de regocijo, de cánticos de alabanza a Dios.


Tazacorte... está sembrado de historias..., verde como la esperanza... ¡Tazacorte mi pueblo amado!

Thursday, December 07, 2006

Los abuelos


Un matrimonio de ancianos vive en una casita terrera, abrigada por dos enormes montañas situada en el puerto, les brinda la oportunidad de acercarse a la caída de la tarde al muelle para ver llegar los barcos y contemplar la cosecha del mar desembarcándola. Muchas personas también lo hacen, ver esta faena y admiran como saltan los pescados, algunos vivos aún.

Esta pareja es muy simpática, ella muy habladora y el todo lo contrario, callado, observador...

-Me tienes encendía como esa apestosa cachimba que no sueltas de la boca ¿no oyes por la tele el daño que hace fumar? Y para colmo, desvelada con esa tos que te da por la noche.

Les gusta mucho sentarse en el pórtico, pasando así largas horas en las que él ensimismado, ella hablaba, hablaba... y en sus comentarios pasa de un tema a otro sin parar...

-Mira que los chicos de ahora son malcriados. El otro día le dí un consejo a Enrique, el hijo de tu sobrino y me contestó que me fuera a poner el braguero. No sé quién le diría a ese rayo de chico que estoy herniada. Lo bien que lo he tratado siempre y salirme con eso. En casa no lo quiero más, que vaya a atormentar a su madre.

-Ayer pasó por aquí Pepi. Venía perfumada... que me dejó entontecida ¡Vaya aroma fuerte! Yo no sé cómo ha cambiado tanto. Está desconocida desde que pertenece a la asociación de la 3a edad. Me da que hasta se baña todos los días ¡Chico lujo! Hasta un viaje dió hace poco. Me contó que venía feliz y no la entendí cuando dijo que la felicidad se lleva encima y no nos damos cuenta ¿A que se refería?

-Compañero, que viejitos nos estamos poniendo y que soledad la nuestra. Nadie tiene una atención conmigo y el amor vive del detalle. Tú como eres tan callado te da lo mismo, pero a mí no. Creo que mi corazón está demasiado tranquilo, pasivo... me pongo la mano en el pecho y no lo siento latir... ¡Cualquier día se me queda parado por falta de emociones!

-Nuestros hijos se han vuelto descariñados. A ellos les parece que con llamar de tarde en tarde cumplen. Ni vienen a vernos, ni escriben... ¡Con lo que a mí me gusta recibir una carta! Recuerdo las que me escribías desde Cuba. Me ponía loquita de alegría cuando las recibía, lloraba, reía...Manuel el cartero se molestaba cuando "cantaba" más de una, me parece verlo en la puerta del correo tieso y el ceño fruncido. Las últimas me las tiraba de mala manera. Me decía "que escriba menos y que mande más dinero." Digo yo, a él que le interesaba. Era un"metedor". Y hoy qué comodidad. Vienen a traerlas a domicilio.

Mira que en el mundo hay calamidades ¿No has oído el tremendo desastre en esos países por ese dichoso huracán? Me pongo mala cuando veo la tele, esas escenas de gente sin hogar, sobre todo las personas mayores y los niños pasando horrores. ¿Tú te imaginas que los dos nos viéramos en una situación así? Nos moriríamos, no sólo tullidos de frío, sino de miedo. Te aseguro que si fuera más joven me iría con los españoles que están yendo con un gesto de solidaridad a prestar ayuda a la gente de esas tierras castigadas. Pero eso sí; contigo ni hablar, porque ni tienes valor para ver esas tragedias, ni te gusta dar golpe. La verdad, Juan, en unos cuantos días no veré la tele. Me enferma ver tanto sufrimientos, no sólo por los ciclones,
terremotos, sino las guerras, la violencia, el hambre. Vive uno con el corazón encogido y sin ganas de comer.

Por una vez el marido sacó vena de burlón al decirle:
-Se nota el peso que has perdido y me parece que tu gordura es de aire pues siempre tienes la boca abierta, dale que dale.

-Sabes que te digo, marido, vale más que sigas mudo, que no hablar para ofenderme. No te mereces mi cariño y dedicación ¿Sabes, la gente hoy no aguanta lo que yo? Me dan ganas de coger la ropa y largarme.

Por lo distinto de sus caracteres tenían frecuentes discusiones, pero no alteraba su cariño. Seguían queriéndose como dos niños.

El marido le aconseja que vaya a pasarse con su hija unos días a Tenerife. Ella se niega alegando que la última vez que se fue se aburrió mucho, añoraba la tranquilidad de su rincón, ya por la tarde se va entristeciendo, sin conocer a nadie, sin recuerdos que la liguen a lo que ve.

-Aquí compañero recreo mi vista contemplando esas dos inmensas moles entre las que está nuestro hogar. La pureza del Time y de esa otra Punta de silencio protegiéndonos. Son nuestras dos amigas que no nos traicionan. Y más feliz me siento al contemplarlas, cuando tu mano descansa en mi rodilla.

-Hablando de otra cosa Juan ¿ No me has visto el monedero? Ayer lo guardé y no doy con él, porque me doy cuenta que ponerlo a tu alcance es tenerlo vacío. Tu vicio a comer golosinas te hace ser como un chico ruin ¡El regreso a la infancia! Pero saber envejecer es sin duda la otra maestra de la vida. Todo el mundo quiere llegar a ser viejo, pero nadie quiere serlo. La madurez que hoy disfrutamos no la cambio por la felicidad que teníamos de jóvenes. Vamos a no pensar que nos hacemos viejos, sino que vamos ganando en experiencia.

-Mujer ¿No te cansas de hablar? Ya tengo mi cabeza hecha un revoltillo de tantas cosas que me has contado. ¿Por qué no descansas un rato? Así enciendo la cachimba y descabezo un sueñito.

-Pero, Juan, ¿ dormir ahora? Mira que eres tranquilo. La cabra sin ordeñar, la huerta llena de hierba, las gallinas haciendo nidos por ahí y los huevos sin recoger...Yo bastante tengo con la casa, la comida, lo que dejas tirado en el suelo ¡Que desastre eres! Pero no importa, así hemos sido felices y así seguiremos hasta el final de nuestros días. El camino que nos queda por recorrer lo iremos llenando de todo eso: de ilusión y de mucho amor. Cuando nos llegue la hora de separarnos nos habremos ganado otro lugar donde ser felices para siempre. ¡Qué bonito es envejecer así! Envejecer juntos, juntos en la eternidad.

Tazacorte


Wednesday, December 06, 2006

Puntagorda


Se viste verde de fiesta Puntagorda,
se perfuma del mar y los almendros,
se calza de canciones y alegrías.

La luz del sol, como amuleto toma,
y el viento, travieso y tierno,
juega con las faldas de las muchachas,
que ríen, ríen con ganas.

A San Mauro siempre rezan;
él les dá a los corazones fuerzas,
y está con los amantes que se abrazan
y le brinda a este pueblo su armonía
en la plaza que cada año se engalana.

Brotan flores y sonrisas en las ventanas;
bailan la niña, la madre y la anciana,
y las calles se siembran de canciones,
y yo vengo a acompañar a Maurilia
al pueblo amigo
y a disfrutar de la magia que se respira.

Me encomiendo a su patrón,
le ruego no abandone
a este rincón de belleza cautiva
y a sus gentes buenas y trabajadoras,
de mentes limpias y corazón amoroso.

El susurro de sus montes
hasta aquí me trajo un día,
y me rindo al encanto
de esta tierra bendecida.

. . .Aún estoy saboreando lo bien que lo pasé en el Aniversario de la Tercera Edad de la Asociación de Puntagorda.

Siempre me ha cautivado el paisaje de esta tierra bendita, sus campos alegres, sus gentes buenas y sencillas. Como dice Phil Bosman ; " Tenemos que plantar flores en este desierto nuestro, de sembrar estrellas en la noche ".

Puntagorda está rodeada de flores, y sus noches estrelladas nos hacen pensar, soñar . . .

Yo tengo ánimos, a pesar de mis muchos años, de sonreirle a la vida, y no darle importancia a los achaques, ¿y saben una cosa ? : busco en la noche una estrella, que brilla y es mía.

Quiero agradecerle a su presidenta, Maurilia, su amabilidad por invitarme a su fiesta.

Amaneces perfumada;
la suave brisa trae el aroma
que se desprende de tu arbolada
de tus almendros en flor
mezclada con el murmullo de tus gentes.

Parece oírse el canto de los ángeles.
¡Hermoso amanecer!

Generosa tierra fértil
que responde con abundancia
a todo lo que en ella se siembra.

Contigo se respira paz
y se experimentan sensaciones
propicias a la amistad:
como la tuya, Maurilia.
Tu sonrisa luminosa
me hace sentir alegría y esperanzas;
a tu lado todo se convierte en fiesta.

Gracias por tu invitación en un día tan bonito
dónde la Naturaleza impregnada de armonía
envuelve el ambiente.

Tuesday, December 05, 2006

Silvia. la reina de las flores



...Cuando el viejo sol dejó su lecho de nubes para asomar su cara luminosa a la tierra, todo el paisaje adquirió vida y animación. Los pájaros comenzaron a emitir sus trinos mañaneros y las flores, todas entreabrieron sus delicados pétalos. Todo el jardín, como ascua de oro, se llenó de luz.

Entonces fue cuando Silvia, dueña absoluta de aquellos paisajes de ensueño, despertó a la caricia de un rayo de sol que Dios hizo descender para ella sola. Su primer impulso fue, como el de todas las mañanas: arrodillarse y dar gracias por lo bien que la trataba la vida.


Pero un día sucedió algo maravilloso. Por la senda alfombrada de césped, apareció un anciano. La niña se asustó, vacilando entre la huida o la quietud.

El viejo le dice:

-Desde la casa veo tu despertar todos los días. Se que amas la naturaleza y me gustaría ser tu amigo.

- De veras?

-Si, porque las personas que poseen ese don de amar, hacen la vida agradable a las gentes que la rodean.

- Señor, mi corazón es inmenso y en él caben muchos afectos. Un día llegué a
este jardín abandonado y me paso mucho tiempo en él, contenta y feliz. Adoro
las aves y las flores. Entiendo el lenguaje de las rosas, de las azucenas... y
ellas me quieren porque me regalan sus mejores y más intensos perfumes –

- Y los estudios niña?

- Me quede huérfana y al vivir en un campo es dificil aprender. Mi ignorancia me entristece pero tengo muy buenos vecinos, me miman, no me siento sola –

- La ignorancia es un campo; un campo virgen que se puede labrar y sembrar. Dime ¿no deseas
ser alguien en la vida?

La respuesta fue un silencio.

- Soy plenamente dichosa así –

Dirigió una mirada a su entorno y vio las chiquitas margaritas, las humildes violetas...

- Yo señor me gustaría ser "alguien "... Ser reina. ¡La reina de las flores!-

El anciano sonrió. La ingenuidad y sencillez de la adolescente lo cautivó.

- Aún así, me acercaré por aquí y si me necesitas, me encontrarás. ¿De acuerdo?

Y fue la reina de las flores. Transcurrió la primavera y llegó el verano. Silvia lloró mucho al ver que sus capullos más queridos, después de convertirse en flores lozanas, morían... Caían sus pétalos en desmayo y comenzaba a formarse un camino alfombrado. Silvia no podía pasear por aquellos senderos amados, porque inevitablemente sus pies pisaban las mustias hojas caídas y secas y le parecía un crimen pisar aquellas flores que tanto deleite le proporcionaron y que tanto amor le demostraban. ¡Que triste, que triste!

Llegó el invierno frío y cruel. El sol lucía escasos días, y el cielo se encapotaba de nubes grises. Los pájaros, todos los pájaros, habían huido.

Las flores habían muerto. Silvia sintió la angustia de la impotencia.

Y el viejo fiel a su palabra volvió a aparecer, inundando de luz y llenando de perfume el jardín sin flores.

- Amigo mío ¡Cómo me siento! Yo era una reina feliz, mis flores me querían; llegó el mal tiempo y mis amores me abandonaron, dejándome desvalida. ¿Porqué murieron mis flores?

El anciano contestó,

- Todo muere niña hermosa, mueren los pájaros en la enramada, mueren las flores en los jardines, mueren las personas en los pueblos...Sigue haciendo el bien. Hay mucho dolor que compartir, hay muchas almas cerradas viviendo en el error a la fé. Hay que sufrir, hay que amar... Yo te ayudaré y guiaré tus pasos y examinaré tus obras. Y será inmenso mi gozo si puedo tenerte cerca como he anhelado. Tu belleza de corazón hace que seas la flor más perfumada, la que pone en el mundo la nota de humildad, de abnegación, y de consuelo, y sé con certeza que pasarás por la vida prodigando rosas de tú sacrificio, para que al final de la jornada, te conceda Dios la gloria en la que todo vive, porqué todo está alimentado por la gracia eterna del
Señor –

- Dime, ¿Tú quien eres?

Añoranza de un ayer


Dos flores


...Era un jardín sonriente
era una tranquila fuente
de cristal.
Y era a su borde asomada
una rosa inmaculada
de un rosal.


Al recordar esta poesía de los hermanos Álvarez Quintero, me viene a la mente la historia de dos niñas, Margarita y Dalia, que gira alrededor de su amor por las flores y un jardín su mundo encantador.

Sus nombres se los puso su madre, por su devoción hacia las flores. Asociadas a todos los actos de su vida por su dulce simbolismo. Las flores, decía su madre, son motivos que poetizan con sus perfumes y colores.


Les gustaba salir a pasear por los alrededores, sin apartarse mucho. Un día, se alejaron un poco y se encontraron con algo que las maravilló. Una casa muy bonita, rodeada de un hermoso jardín. Se acercaron y vieron que eran tierras cercadas que prohibían la entrada a personas ajenas a la propiedad. Pero Dalia, al recibir el aroma a rosas y jazmines, que venía de la parte trasera de la casona sabía que tenía que haber un jardín.


Al oír los ladridos de unos perros, los dueños se acercaron a la entrada, tropezándose con las dos chicas que intentaban alcanzar el muro, sin asustarse de los animales.

Los dueños, gentes bondadosas, invitaron a entrar a las niñas a la finca. Las flores entreabiertas, que mostraban al astro rey sus corolas llenas de gotas redondas, como perlas, dejaron a las hermanas maravilladas, pudiéndose leer en su rostro un cúmulo de sentimientos. ¿Habrá algún ser en el mundo a quién no agraden esas joyas de la naturaleza? ¿Y habrá por ventura quien al contemplarlas no sienta, allá en los abismos de su afma, un secreto impulso de gratitud y admiración hacía Dios?

Sus charlas con la señora eran muy amenas y al despedirse no faltaba el ramillete de flores con que las obsequiaba para su madre.

Pero un día, terminó aquella felicidad: no encontraron la verja abierta, sino tan sólo a la corpulenta sirvienta, que les refirió lo sucedido. La señora había perdido a su único hijo y fue preciso sacarla de aquellos parajes, donde se lo recuerda constantemente.

-¡ Oh, cuánto lo siento! ¿Qué harán con la casa?-
-Cerrarla y algún día la venderán –

Las niñas al pasar por delante de la propiedad, miraban atreves de la reja.

-¡ Qué pena, dice Margarita, mirando al jardín. Se nota ya su abandono. Las flores están muertas, las hojas caídas, nadie las ha barrido, parece una alfombra triste! ¿No podríamos arreglar algo? Supongo que eso no perjudicará a nadie. Lo consultaré con mama.-
-Si me prometen no causar ningún daño, creo que no hay ningún inconveniente en que cuiden las plantas. A ustedes les encantan las flores y ellas agradecerán la atención. Correspondamos al cariño de la dueña. -

Tomaron sus pequeñas herramientas que utilizaban con maestría y se apresuraron a empezar a trabajar.

En poco tiempo dejaron limpios los senderos y las flores airosas eran un recreo para la vista.

Nadie se acercaba por allí . Al llegar la primavera, el jardín olvidado tenía un aspecto maravilloso. Los pajarillos, en la arboleda, cantaban alegrando el ambiente.

Muchas tardes llevaban la merienda. Se sentaban y disfrutaban oyendo el susurro de la brisa en las matas.

De pronto Margarita dió un grito y señaló la verja que se abría. Pudieron ver un anciano distinguido que se apoyaba en un bastón. Miraba asombrado las flores. Se inclinó para respirar el perfume que se desprendía de unas rosas. Al mismo tiempo, sorprendido por las niñas, reconociéndolas, les preguntó que hacían allí.


-Ahora merendamos ¿ quiere compartir nuestro pan?
-Gracias, dijo, pero me gustaría saber quién ha cuidado el jardín durante nuestra ausencia. Dí órdenes al jardinero de que no siguiese viniendo a trabajar, pero sin duda ha venido. No se ve una hierba. Las flores parece que quieren hablar. Nunca he contemplado el jardín tan bonito.
-Somos nosotras, contestó Dala. La señora fue buena para mi familia y hemos querido hacer algo para agradecerle sus atenciones. Es un placer arreglarlo y mimarlo. ¡Volverán ustedes a la casona?
-Mi esposa está esperándome en el coche. Hemos venido por unos documentos. No obstante voy a buscarla para mostrarle lo que habéis hecho, buenas niñas.

Se alejó y en breve apareció con su mujer muy asombrada al ver el jardín tan bien cuidado.


-¡Queridas mías! exclamó besándolas. ¿Vosotras habéis hecho esto en mi honor?
-Sí, contestó Margarita. Vuelva a vivir aquí. La necesitamos.
-Está todo tan hermoso, que me siento inclinada a aceptar.Lo pensaré, añadió sonriendo. Mi marido está enfermo y en las grandes ciudades no se puede pasear.

Al poco tiempo aparecieron los señores: Fueron a visitar a sus amigas. El tiempo templa el dolor, incluso lo desaparece. Y aprendieron las jóvenes, cuanto más notable es una persona, tanto más cortésmente se comporta con un inferior.

-Quiero darles una noticia. Volveremos ha habitar la mansión como antes y deseamos que usted y sus hijas vengan a vivir con nosotros. Nos encontramos muy solos. Será usted la encargada y cuidará la casa. En cuanto a las niñas, que son unas mujercitas, les pagaré un buen colegio.

No podían creerse lo que oían y bailaban de alegría. En cuanto la madre, tuvo que sentarse y lloró de gozo.

No tardaron en verse instaladas en la casa, donde disponían de todo, y en cada rincón se respiraba amor. Contrataron otra vez al jardinero que recibió a las niñas como auxiliares, pues lo primero eran los estudios.

¡Todo el mundo era feliz! Y todo se debe a que un verano, mirando a través de la verja, presintieron por el aroma que embalsamaba el aire, que allí tenia que haber un jardín.


... Mariposa, voladora
Alevilla hermosa, libadora de la rosa y del jazmín.
Di gozosa ¿qué flor quieres del jardín?
¿Qué prefieres para tí?
¿Una rosa primorosa o el oloroso jazmín?
Todas ellas las prefiero
para mí todas bellas y olorosas
todas quiero por hermosas:
de la rosa al jazmín.

Pero flores como Dalia y Margarita
perfuman aún más con su presencia este bonito jardín.

Al caer el sol


En una isla que tiene forma de corazón bañada por el Atlántico se encuentra un bello pueblo. Allí, algo apartado del caserío, en el acantilado, junto al mar, viven respirando la brisa marina Aulio y su abuelo Matías.

Son pescadores, herencia que pasan de padres a hijos, pero no siempre la suerte está con ellos. Salen muy de madrugada a faenar y regresan fatigados de la larga jornada de trabajo, sin que ningún pez caiga en las redes.

- No te desanimes hijo — le dice Matías-

Abuelo, te he defraudado. He abandonado mis estudios, soy un mal marino y me entristece ver que las reservas de pescado van disminuyendo. ¿Qué será de nosotros?-

Dios aprieta, pero no ahoga- hay cosas en la vida, que entristecen más: la carencia de humanidad, el desprecio hacia los mayores, la poca credibilidad...-

Abuelo, yo también dudo de lo que me cuentas; ¿ quien va a creer que con la luna menguante, cerca de la playa dorada aparece y se esfuma esa isla de leyenda que llaman San Borondón?

- La he visto hijo ¡y muchas veces! Sin equivocarme, mañana es su día. Si no fuera por esta gripe que ya molesta, me aventuraría a entrar ella y descifrar su misterio.

Aulio, no lo pensó dos veces. Se levantó con la noche y al caer el sol, se acercó al lugar indicado por su abuelo. Desde allí sus ojos se extasiaron con la contemplación de un islote que despedía resplandores de fuego. Dando un pequeño rodeo se introdujo en ella. Quedó pensativo, hasta que venciendo su indecisión, comprendió que no eran sueños de Matías y bien se merecía lo que estaba haciendo. El anciano era su vida.

Comenzó a sumergirse la isla, cuando con gran estupor escuchó cantos que procedían de soplos de caracolas. La canción decía:

Caracol, caracol marino,
pegado a mi oído,
dime tu canción,
La canción de viejos navíos
piratas con que sueño yo...

Y sus notas se extendían por los ámbitos de aquel extraño lugar.

Cuando hubo caminado un buen rato, su cuerpo parecía haber sufrido los efectos de miles de latigazos. Después comprendió que eran latidos de su corazón desbordado. Sus ojos comenzaron a vislumbrar un dorado resplandor que crecía más y más. Procedía de la dorada cúpula de una maravillosa construcción, era una especie de pagoda de opulento tamaño, hecha de marfil y cuyas paredes estaban decoradas con grabados realizados con hermosas gemas que herían los ojos con sus destellos. Sostenían el techo infinitas columnas de oro que semejaban serpientes que se retorcían en caprichosas formas.

-Quien quiera que seas, mereces la muerte, por entrar en mi isla sin mi consentimiento. Por esta vez, haré una excepción. ¿Qué propósitos te guiaron a este lugar ignorado?

-Un poco de curiosidad y también un cambio en mi vida. Los peces han desaparecido y nuestra situación es penosa. Necesito trabajo con el que ganarme el sustento.

-Con tu humildad has conseguido que con mi ayuda no te falte de nada. La pesca será fructífera y aquello que anheles lo tendrás. Te han educado en los más rectos conceptos de honradez. Si deseas triunfar has de tener valor y confianza y recuperarás la pesca abundante.

Cuando se dió cuenta estaba en su barca y las tranquilas aguas comenzaron a agitarse violentamente alzándose amenazadoras y rugientes, mientras formaban torrentes de espuma que abatían la frágil embarcación. Sólo alcanzó a ver algunos delfines saltando alrededor de muchas sirenas.

La isla había desaparecido.

-¿Se lo contare algún día a Matías?

Monday, December 04, 2006

Así es el mar


Todas las noches me acerco a la playa, paseo por la arena húmeda y fría. Recojo caracolas, algas, estrellas que brillan en la oscuridad y que se enredan en mis manos aspirando su olor a yodo, a sal, a marecío, al aire fresco de las olas inquietas como bailarinas blancas y azuladas.


También muchas veces al empezar la alborada entre la brisa del mar y el susurro mañanero, me siento feliz y más cuando me rodean esas aves amigas que con sus vuelos caprichosos chillando y danzando al ritmo del viento baten sus alas que suenan ruidosas al posarse sobre la arena, como sábanas blancas. Parecen palomas picoteando la ansiada presa que comparten con sus crías, que las esperan con sus saltos y cantos.


Y yo allí, quieta, con la vista fija mirando esos barcos que llegan cargados de pescado y ellas atraídas por el olor, revolotean enloquecidas sobre las traiñas que fondean en el puerto. Los marinos con sus pies descalzos, la espalda desnuda curtida por el sol, arrastrando las redes cargadas del fruto de sus noches en vela y así siempre.


Me acerco al viejo muelle, donde algunos remiendan las redes para volver otra noche y otra; y donde me cuentan historias, algunas tristes y otras divertidas acerca de los peces y las bellas sirenas.

Pero entre todos busco las manos afectuosas de Juan, que sentado como siempre en la caleta, me espera con la cabeza erguida, como si mirase al cielo, no al mar.

Su vista no alcanza mucha distancia y me pregunta:
-¿Hay muchos barcos en el mar?
-Ninguno todo esta como muerto.
-Sin embargo me explica: ¡Cuánta vida oculta! Mira al cielo ¿No ves las gaviotas volar? ¿No ves los cangrejos corriendo por las piedras? Todo es vida. Cuando las olas embravecidas y los marinos naufragan, al no poderse defender de las iras del mar, me acuerdo siempre de aquellos Santos Mártires que ensangrentaron estas nuestras aguas y reposan en su fondo. Esas tumbar están adornadas de corales, de una variedad de magnificas plantas, que es un sueño.
-¡Que bello! ¿Las has visto?
-Panorama estremecedor único — contesta.
-Dime Juan ¿Porqué encierra tanta hermosura si es cruel al llevarse vidas de personas que desean vivir?
-¡Si pudiera entenderlo! Pero siempre será así: Misterioso atrayente, curativo, aterrador...y ...enternecedor.
-¡0h mar, no permitas que se extravié el marino! Que disfruten todos de ti, que las tempestades los respeten y que regresen a sus hogares.

-Hay sueños grandiosos que colman el espíritu de amorosa fragancia. Los lazos del alma que me unen a este mar, me traen recuerdos que envuelven de felicidad mi vivir solitario. Tú y el mar; mis dos amores.
-¡Qué gusto respirar este aire! ¿verdad Juan?

Tuesday, November 21, 2006

Tempus fugit


22 de noviembre de 1975
22 de noviembre de 2006

Monday, November 20, 2006

Tempus fugit


20 de noviembre de 1975
20 de noviembre de 2006

Wednesday, November 15, 2006

Viejos recuerdos


Se ha dicho que recordar es volver a vivir. Para mí es una gozada traer a mi memoria vivencias de mi infancia, que el tiempo no puede borrar, sobre todo aquellos pasajes felices, bonitos, cuyos protagonistas son la naturaleza y yo.

De pequeña fui muy feliz en la casa de mis abuelos. Vivían en una finca en el Puerto, en el lugar llamado "Juan Graje": La finca tenía árboles frutales, plátanos y estaba situada entre el Time y el barranco de Las Angustias. Entre la casa y el barranco había una gran extensión, una explanada, que parecía un prado cuando en invierno crecía la hierba. Era un lugar ideal para correr, dar vueltas peninas (volteretas), correr tras los saltamontes...

Afuera de la casa había unos bancos, donde nos sentábamos, mirando al mar, que lo teníamos enfrente, para ver llegar los barcos con pescado. Cuando los veíamos, oía a mi abuela decir:
- Ya se acercan los barcos -. Con esto quería decirme que tenía que ir a por él.

Contemplar el mar me entusiasmaba: los días que estaba tranquilo, casi sin hacer espuma cuando el agua llegaba a la orilla; cuando estaba enfurecido con gran oleaje (marullos corno lo llamabamos), o en los bellos atardeceres cuando el sol parecía que se bailaba en él, ofreciendo un espectáculo de colorido impresionante.

Desde la explanada tumbada sobre la hierba contemplaba el vuelo de las aves, sobre todo el de las gaviotas: ¡Qué cosa más hermosa! Su vuelo, unas veces elegante y otras juguetón...

Buscar nidos de pájaros me encantaba. Solían hacerlos en los árboles y cuando me acercaba a ellos, volaban asustados, pero tenía la impresión de que entendían mis palabras cariñosas.

Casi en el centro de la finca había una pileta. Un chorro de agua caía continuamente en ella, su sonido agradable, daba una sensación de frescura en los días calurosos.

La vegetación, propia de la humedad, era criadero de pájaros. Los helechos eran enormes y tapaban y oscurecían el lugar donde nadaban multitud de aves de una belleza y plumaje variado.

Retozar en el terraplén, me volvía loca de contento, cuando oía en el barranco el eco de mis gritos, mis abuelos no entendían esto, pero yo era dichosa; Era mi distracción favorita y gritaba, gritaba copio una desquiciada. El eco de mi voz, desfigurada, alargada, me fascinaba.

En invierno, cuando el barranco se llenaba de agua procedente de las torrenteras que venían de la Caldera, debido a las fuertes lluvias, era tan atrevida que me metía en él sin miedo a que me arrastrara. Las piedras que traía y la madera me daban en las piernas y me hacían tambalear. La leña, procedente de los árboles caídos en la Caldera, la recogía para luego cocinar.

Contemplarlo al empezar a correr, con las aguas revueltas y sucias, impetuosas, daba miedo y sobrecogía, pero pasados los días el agua transcurría limpia y se veían las piedrecillas que me maravillaba recoger.

Una imagen imborrable era ver a las mujeres lavando, cuando el agua venía transparente, arrodilladas a la orilla del río y' tendiendo luego esa ropa en las piedras.

Hoy día, cuando voy al Puerto y recuerdo como siempre esos momentos inolvidables, me da
mucha pena todos los cambios que han hecho: la finca amurallada de hoy, no es la de mis recuerdos, aquella abierta al mar, desde donde nos llegaba una suave brisa con sabor a sal, la caricia del aire de la montaña. ¡Ya no está la explanada de mis juegos y correrías. Ya no está la pileta con su chorrito de agua!...

Gracias a mis recuerdos, la nostalgia no me hace daño, aunque algunas veces, al visitar mis queridos lugares, un nudo en la garganta, me hace sentir angustia.

Vivencias eternas, recuerdos imborrables ¡esa fue mi niñez! ¡Esos fueron mis sueños!

Me paro a pensar si la juventud actual, con su afán por las diversiones ruidosas sin pararse a contemplar todo lo bello que hay en la naturaleza, podrán conservar para el futuro...viejos recuerdos.

Tuesday, November 14, 2006

RECUERDOS


Me gusta visitar a los ancianos y oírles contar cómo era su forma de vida en el pasado; ¡Que diferente a la de hoy en día!. Sin embargo ellos añoran ese pasado, en el que no había todo lo que se les brinda hoy para más disfrutar y tener más comodidades, pero que les hacía valorar lo poco que tenían.

Conocí a una pareja, ya mayores que me gustaba visitarlos. Era una gozada verlos a los dos como se acompañaban. A veces llegaba y los encontraba, ella bordando y él, jubilado ya, le leía novelas rosa o el periódico. Otras veces viendo la tele con sus sillones juntos y cogidos de la mano. Aquello me enternecía. Me decían que nunca reñían, porque un matrimonio enfrascado en una discusión es normal, pero que se alce la voz y se digan frases de las que luego suelen arrepentirse, ahí empieza a perderse el respeto, y hay que saber respetarse con la palabra, hechos, porque la comunicación es muy importante. Las peleas pueden ser destructivas . Pienso que esposa ideal es cualquier mujer que tenga un marido ideal, porque un hombre enamorado no necesita ser poeta, incluso con amor la convivencia es dificil y ese cúmulo de cariño, respeto, consideración, ayuda a soportar los defectos, que no se ve con los primeros tiempos, pero que más tarde aparecen.


Murió él antes que ella, y una de las tardes que fui a verla, se encontraba una amiga, a la que le contaba la historia de su vida.


Cuando tenía dos años, murió su madre: Antes de morir pidió a su marido que se casara con una hermana, que cuidaría de la niña. Así lo hizo y se que la atendió con cariño, hasta que se enamoró a los trece años (su padre estaba entonces en Cuba, tratando de mejorar su economía).


Se enamoró de un chico de diecisiete años, pero la madrastra le tenía otro novio buscado y no aceptaba al que ella quería. Así empezó su calvario. No la dejaban, salir a la calle y se comunicaban a través de las cartas, que les entregaban a escondidas los amigos de ambos. Decía ella que mientras fingía bordar, escribía. Recordaba frases muy bonitas que él le enviaba, al que le gustaba mucho la poesía.


Para más apartarla del joven, la llevó para un pueblo a cincuenta kilómetros de Tazacorte, él no se dió por vencido, pedía prestado un caballo (la historia es de principios de siglo y no había guaguas ni coches) y se iba los domingos a verla.


Les hizo la vida imposible. Ella era muy niña para afrontar esas contrariedades. Enterado un tío de la mala vida que le daba la madrastra, decidió sacarla de su casa. Pidió consejo al juez, ya que era menor de edad y éste le dijo lo que había que hacer. Se presentaron en la casa el cura y el juez. El tío la llevó a su casa y él y su mujer le compraron la dote y en pocos días se unieron. Ella tenía quince años y él diecinueve. Fueron felices, aun en medio de la escasez en que vivían. Cuando el fue al cuartel ya tenían dos hijas, pero así y todo salieron adelante.


Más tarde emigraron a Cuba, no en pateras como llegan constantemente a otras islas, que de verdad se nos encoge el corazón de tristeza, sino en un barco de esos que tardan una eternidad en llegar a tierra. Hasta que el clima tropical empezó a afectar la salud de él. -


Regresaron a Tazacorte y aquí vivieron hasta que les llegó el final.


Un filosofo griego decía que "Se ama más lo que con más esfuerzo se ha conseguido"